sábado, 13 de abril de 2019

Cuento 13: Una vital diferencia







 Le preguntaron cierta vez a Uwais, el Sufí:
 «¿Qué es lo que la Gracia te ha dado?».

Y les respondió:
«Cuando me despierto por las mañanas,
 me siento como un hombre que no está seguro
de vivir hasta la noche».

 Le volvieron a preguntar:
«Pero esto ¿no lo saben todos los hombres?».

Y replicó Uwais:
«Sí, lo saben.
 Pero no todos lo sienten».


Jamás se ha emborrachado nadie
a base de comprender intelectualmente la palabra VINO.

sábado, 30 de marzo de 2019

Stop 14






“Cuando el sabio
apunta a la luna,
todos los idiotas miran al dedo”.



Todas las revelaciones,
por muy divinas que sean,
nunca son más que un dedo
apuntando a la luna.


sábado, 23 de marzo de 2019

Ejercicio 10: Fantasía de árbol

Ejercicio 10
Fantasía de árbol






ESTE EJERCICIO es de Lanza del Vasto, un conocido discípulo de Gandhi que fundó una comunidad al sur de Francia, el Arca, según los principios gandhianos.

Sentado, con la espalda derecha y relajada, toma consciencia del cuerpo, parte por parte, y después como un todo…

Permanece respirando, tranquilo…

Tomo consciencia de tu tronco y de la columna vertebral, como un eje vertical que te atraviesa el cuerpo de arriba a abajo…

Ahora escoge, con la imaginación un tipo de árbol, o un árbol concreto, que te guste o te inspire especialmente…

Visualiza mentalmente tu árbol escogido, con toda la riqueza de detalles que quieras: las raíces, el tronco, el ramaje, las hojas…

Ahora identifícate con tu árbol: como si tú entraras en tu árbol y fueras él mismo…

Siente tus raíces adentrándose en la tierra, en todas las direcciones, absorbiendo el alimento y la energía de la tierra y llevándolos hasta la base del tronco…

Recorre ahora mentalmente el interior del tronco que eres… percibiendo la savia llena de vida que recorre… sintiendo la solidez, la firmeza, la fuerza del tronco que tú eres… Ves subiendo por el tronco. Sintiéndolo así, hasta la base de las ramas…

Comienza ahora a recorrer las ramas que salen del tronco en todas direcciones: primeros las más sólidas, y de estas salen otras más pequeñas y frágiles…

Y toma consciencia de las hojas que salen del ramaje en todas las direcciones: alegres, ágiles, expuestas a la luz del sol, la lluvia, el aire…

Ves recorriendo, pues, la copa del árbol en todas direcciones, subiendo cada vez más, hasta llegar al extremo más alto, donde te sugiero que te pares por un momento abriéndote al cielo que tienes encima y a la luz del sol que te ilumina…

A continuación, haz el proceso inverso, muy lentamente:

Vas bajando por la copa del árbol, consciente de la hojas…

Y a continuación por las ramas…

Y ahora por el tronco, sintiéndolo sólido, firme…

Hasta la base, de donde salen las raíces, en todas direcciones, adentrándose en la tierra… absorbiendo el alimento, la vida…

Y de nuevo repites todo el proceso de subir y bajar por el árbol.

Es recomendable hacerlo como mínimo una vez más, para ir pasando a continuación a permanecer en la consciencia global de ser el árbol con el que te identificas, sintiéndote a la vez bien enraizado en la tierra, fuerte en tu tronco y muy abierto, airoso y receptivo en las ramas y hojas de tu copa.

Normalmente, esta meditación proporciona una agradable sensación de integración personal y de armonía con todo lo que nos envuelve, que nos facilita el “perdernos” en el Silencio, en comunión con todo y con todos. Dedicamos, pues, un rato a permanecer en este Silencio…

Este ejercicio está en la línea del que se decía en el ejercicio 9. Permanecer en silencio, contemplando largamente y tranquilamente algún objeto de la naturaleza, es una buena escuela de meditación, siempre que no nos lleve a pensar el objeto de nuestra contemplación sino a sentirlo hasta el punto de vivirnos en él mismo, percibiendo su energía, su vida, su silencio… como si no fuéramos dos.

Sentir la vida, la energía y el silencio de un pájaro posado en una rama, o de un pez nadando plácidamente…


RECUERDA: periódicamente, voy presentando nuevos ejercicios en la Página Principal del blog. Paralelamente, y para tenerlos disponibles juntos, los voy dejando en la página DESPIERTO Y ATENTO.




sábado, 26 de enero de 2019

Stop 13





“Cuando uno está interiormente tranquilo, puede atender amablemente a otra persona sin romper el silencio. El silencio no es ausencia de relaciones, sino un tipo de relación. El silencio amable genera una calma serena.”

sábado, 19 de enero de 2019

Anselm Grün: El silencio que aguarda



A Dios no tenemos que mostrarle nada: ni pensamientos edificantes ni sentimientos piadosos. 

Estamos, sencillamente, delante de él y guardamos silencio

Mantenemos nuestro corazón vacío en su presencia para dejar que nos colme de su amor indecible e indescriptible con palabras. 

Guardamos silencio delante de Dios y esperamos. No sabemos si Dios vendrá y nos acogerá. Sólo sabemos por la fe que Dios está ahí, aunque no lo experimentemos. Persistir y esperar, mantener también la no-experiencia en la oración, abandonar la tierra firme de los pensamientos y las imágenes, entregarse al amor de Dios, abrirse a la presencia de Dios, sin tener la certeza de que vamos a percibir algo de ella…: en eso consiste el silencio.
Es un silencio de la experiencia y, a la vez, de la no-experiencia; un silencio henchido de sensibilidad para con la proximidad de Dios y un silencio vaciado de todos los pensamientos y sentimientos humanos; un silencio situado más allá de la experiencia; un silencio que se desentiende de sí mismo y de toda búsqueda de la experiencia y se abandona, confiado, en los brazos de Dios.

sábado, 12 de enero de 2019

Cuento 12: Come tú mismo la fruta








A todo el mundo le gustan los cuentos, y son precisamente cuentos lo que iremos presentando: cuentos budistas, cuentos cristianos, cuentos Zen, cuentos asideos, cuentos rusos, cuentos chinos, cuentos hindúes, cuentos Sufí, cuentos antiguos y modernos.
Estos cuentos poseen todos ellos, sin embargo, una peculiar característica: si se leen de una determinada manera, ocasionan un verdadero crecimiento espiritual.

CÓMO LEER ESTOS CUENTOS
 Hay tres modos de hacerlo:
1. Leer un cuento una sola vez y pasar al siguiente. Este modo de leer sirve únicamente de entretenimiento.
2. Leer un cuento dos veces, reflexionar sobre él y aplicarlo a la propia vida. Es una especie de teología que puede practicarse con bastante provecho en grupos pequeños en los que cada miembro comparte con los demás las reflexiones que el cuento le ha suscitado. Lo que se origina entonces es un círculo teológico.

3. Volver a leer el cuento, después de haber reflexionado sobre él. Crear un silencio interior y dejar que el cuento le revele a uno su profundo significado interno. Un significado que va mucho más allá de las palabras y las reflexiones. Esto lleva progresivamente a adquirir una especie de sensibilidad para lo místico.
También se puede tener presente el cuento durante todo el día y dejar que su fragancia o su melodía le ronde a uno. Es preciso dejar hablar al corazón, no al cerebro. De este modo también se hace uno una especie de místico. Y es precisamente con esta finalidad mística con la que han sido escritos la mayoría de estos cuentos.

ADVERTENCIA
¡Cuidado con aplicar el cuento a cualquier persona (un amigo, un vecino, la misma Iglesia) que no sea uno mismo! Si así se hace, el cuento será espiritualmente dañoso. Cada uno de estos cuentos tiene que ver con uno mismo, no con cualquier otra persona.


GLOSARIO
Teología: El arte de narrar cuentos acerca de lo divino. También, el arte de escuchar dichos cuentos.
Misticismo: El arte de gustar y sentir en el corazón el significado interno de dichos cuentos, hasta el punto de ser transformado por ellos.








En cierta ocasión se quejaba un discípulo a su Maestro:


«Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado»

El Maestro le replicó: 

«¿Te gustaría que alguien 
te ofreciera fruta
y la masticara antes de dártela?».


Nadie puede descubrir tu propio significado en tu lugar. 
Ni siquiera el Maestro.

sábado, 29 de diciembre de 2018

Stop 11










¡Qué maravilla,
qué misterio!

Transporto leña,
saco agua.

                                                                                     Poema Zen



sábado, 15 de diciembre de 2018

Ejercicio 9: Identificándonos con la creación

Ejercicio 9
Identificándonos con la creación








TODAS LAS TRADICIONES RELIGIOSAS han utilizado elementos de la creación como símbolos que las han inspirado y las han dirigido hacia la Transcendencia. Así, la luz, el fuego, el agua, la tierra, el aire, el sol, el cielo, el árbol, la montaña, la flor, el río, el mar, etc., son símbolos religiosos universales. Vale la pena que en nuestro camino de despertar interior los tengamos presentes y los aprovechemos, como han hecho nuestros maestros.

El esquema básico de trabajo sería:

Como siempre, comenzamos relajándonos y centrándonos en el presente a través de la consciencia corporal y la respiración.

A continuación, contemplamos físicamente el objeto simbólico escogido. Y si éste no está físicamente presente, lo hacemos con la imaginación.

Nos abrimos al máximo para percibir sus características. No se trata tanto de pensarlas como de sentirlas.

Hacemos como si nos avanzáramos hacia el objeto escogido hasta identificarnos con él: hacernos él. Hasta vivir y percibir en nosotros sus características.

A partir de aquí, constataremos que cada objeto escogido con el que nos estamos identificando nos remite, con su manera específica, hacia el trasfondo de todo, hacia el Universo, hacia el Ser, el Absoluto, el Yo profundo de todo…

Por tanto, no nos quedamos atrapados por la vivencia del objeto escogido, por rica y agradable que sea, sino que a través de él vamos más allá y lo transcendemos todo para entrar en el Silencio y en la Totalidad.

Cuando volvemos a abrir los ojos, nosotros somos de nuevo nosotros, el sol es el sol, el fuego es el fuego, el río es el río, etc. Pero vividos ahora desde una nueva percepción: ya no nos sentimos separados. Es lo que los maestros llaman la consciencia de No-Dualidad, que no abarca sólo los objetos de la creación, sino sobre todo también lo que a menudo nos crea más conflicto y dificultad: las personas –las próximas y las lejanas- que constituyen nuestro mundo.
La armonía y belleza de los objetos de la creación nos ayudan a reencontrar nuestra propia armonía y belleza, no sólo la nuestra, sino la de quienes nos rodean, cosa que no siempre es fácil.




RECUERDA: periódicamente, voy presentando nuevos ejercicios en la Página Principal del blog. Paralelamente, y para tenerlos disponibles juntos, los voy dejando en la página DESPIERTO Y ATENTO.







sábado, 8 de diciembre de 2018

Exponerse al sol

Exponerse al Sol







Para conocer el Sol
uno solo es el camino:
exponerse al Sol.

Sin palabras,
sin conceptos,
sin imágenes,
sin hipótesis,
sin elucubraciones,
sin experimentos.

Exponerse
pacientemente,
silenciosamente,
y constantemente.

El Sol
iluminará tus ojos,
acariciará tu piel,
calentará tus entrañas.

Expuesto al Sol,
él se irá haciendo tú,
y tú serás transformado
más y más
en Sol.

                                             Daniel






sábado, 1 de diciembre de 2018

Cuento 11: Los bambúes




LOS BAMBÚES

Nuestro perro, Brownie, estaba sentado en tensión, las orejas aguzadas, la cola meneándose tensamente, los ojos alerta, mirando fijamente hacia la copa del árbol. Estaba buscando a un mono. El mono era lo único que en ese momento ocupaba su horizonte consciente. Y, dado que no posee entendimiento, no había un solo pensamiento que viniera a turbar su estado de absoluta absorción: no pensaba en lo que comería aquella noche, ni si en realidad tendría algo que comer, ni en dónde iba a dormir. Brownie era lo más parecido a la contemplación que yo haya visto jamás.
Tal vez tú mismo hayas experimentado algo de esto, por ejemplo cuando te has quedado completamente absorto viendo jugar a un gatito. He aquí una fórmula, tan buena como cualquier otra de las que yo conozco, para la contemplación: Vive totalmente en el presente.
Y un requerimiento absolutamente esencial, por increíble qué parezca: Abandona todo pensamiento acerca del futuro y acerca del pasado. Debes abandonar, en realidad, todo pensamiento toda frase, y hacerte totalmente presente. Y la contemplación se produce.

Después de años de entrenamiento,
el discípulo pidió a su maestro
que le otorgara la iluminación.

El maestro le condujo a un bosquecillo de bambúes
y le dijo: «Observa qué alto es ese bambú
Y mira aquel otro, qué corto es».
Y en aquel mismo momento el discípulo recibió la iluminación.

Dicen que Buda intentó practicar toda espiritualidad, toda forma de ascetismo, toda disciplina de cuantas se practicaban en la India de su época, en un esfuerzo por alcanzar la iluminación. Y que todo fue en vano. Por último, se sentó un día bajo un árbol que le dicen 'bodhi' y allí recibió la iluminación. Más tarde transmitió el secreto de la iluminación a sus discípulos con palabras que 'pueden parecer enigmáticas a los no iniciados, especialmente a los que se entretienen en sus pensamientos:

«Cuando respiréis profundamente, queridos monjes, sed conscientes de que estáis respirando profundamente. Y cuando respiréis superficialmente, sed conscientes de que estáis respirando superficialmente. Y cuando respiréis ni muy profunda ni muy superficialmente, queridos monjes, sed conscientes de que estáis respirando ni muy profunda ni muy superficialmente».

Conciencia. Atención. Absorción. Nada más.