sábado, 9 de noviembre de 2019

Cuento 19: Los expertos








LOS EXPERTOS

Un cuento Sufí:
Un hombre a quien se consideraba muerto
fue llevado por sus amigos para ser enterrado.
Cuando el féretro estaba a punto
 de ser introducido en la tumba,
el hombre revivió inopinadamente y comenzó
 a golpear la tapa del féretro.

Abrieron el féretro y el hombre se incorporó.
«¿Qué estáis haciendo»?, dijo a los sorprendidos asistentes.
«Estoy vivo. No he muerto».

Sus palabras fueron acogidas con asombrado silencio.
 Al fin, uno de los deudos acertó a hablar:
«Amigo, tanto los médicos como los sacerdotes
 han certificado que habías muerto.
Y ¿cómo van a haberse equivocado los expertos?».

 Así pues, volvieron a atornillar la tapa del féretro

 y lo enterraron debidamente.









sábado, 2 de noviembre de 2019

Ejercicio 16: Respirar amor


Ejercicio 16
Respirar amor






COMENZAREMOS AHORA UNA SERIE de ejercicios más relacionados con el sentir que con la visualización o la escucha, como han sido los anteriores.

El primer ejercicio es muy sencillo y hace referencia a un término, el Amor, difícil de definir, pero del significado del cual todos tenemos una cierta intuición vital, que yo diría que va asociada a la vivencia de “salir de sí mismo”, de “vaciarse”, de “expandirse”, de “reencontrarse en el otro”, de “autotranscenderse”, etc.

Una vez realizados ya los primeros pasos de respiraciones completas y toma de consciencia de las sensaciones corporales, llevamos la atención al “lugar del corazón” y permanecemos unos cuantos minutos, respirando tranquilamente…

A continuación, hacemos como si en cada nueva espiración saliera de nuestro “corazón de la derecha” una ola de Amor, que tiene fuerza por ella misma y a la que nosotros simplemente canalizamos y damos paso.

Su alcance sería, en cada respiración, más amplio: así comenzaría cogiendo nuestro propio ser individual –tanto el cuerpo físico como el psiquismo-, llenándolo de energía amorosa y sanadora…

A continuación, la onda amorosa llegaría a nuestro entorno inmediato –espacio y personas-, para continuar extendiéndose por nuestra ciudad, país, etc., hasta sentir que nos expandimos a todo el universo…

Permanecemos en la consciencia de ser Amor, nada más que Amor, que lo une todo, que lo simplifica todo, que lo completa todo, ya ahora…

Es esta vivencia la que hace exclamar a las personas que lo viven, de manera incomprensible y aparentemente cínica para los que les escuchan desde otro nivel de consciencia: “TODO ES BUENO”.



RECUERDA: periódicamente, voy presentando nuevos ejercicios en la Página Principal del blog. Paralelamente, y para tenerlos disponibles juntos, los voy dejando en la página DESPIERTO Y ATENTO.











sábado, 28 de septiembre de 2019

Willigis Jäger: ¡Descálzate!

¡Descálzate!


Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.
Moisés dijo:
- Voy a acercarme a mirar este espectáculo tan admirable:
cómo es que no se quema la zarza.
Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar,
lo llamó desde la zarza:
-  Moisés, Moisés.
Respondió él:
-  Aquí estoy.
Dijo Dios:
-  No te acerques. Quítate las sandalias de los pies,
pues el sitio que pisas es terreno sagrado.
(Ex. 3, 2-5)




¿Cómo puede el hombre vaciar su espíritu? Solo cuando el espíritu está desnudo puede comprender su propia naturaleza. Si Moisés no podía acercarse a la zarza sin quitarse los zapatos ¿no tendrías tú que liberarte antes de los pensamientos causados por la pasión para poderte acercar al Uno que está más allá de todos los pensamientos y conceptos? Abandona todo lo que te impida tener una experiencia sin imágenes de la realidad. Dios no está en los conceptos ni en las imágenes. Esto es lo que nos dice Evagrio Póntico (s. IV) en varios textos. En un espíritu lleno de imágenes no hay lugar para ese fondo originario, Dios. Sin la experiencia contemplativa no hay un conocimiento real de Dios. En este momento, en esta figura frágil, en este lugar, yo soy una expresión única e insustituible de esa realidad. El viejo paradigma decía: Somos seres humanos que hacen una experiencia espiritual. El nuevo paradigma dice: Somos seres espirituales, que hacen esa experiencia humana, o bien, somos “vida divina”, limitados por esa forma.

Para Evagrio, la catarsis del alma consiste en una liberación de todas las pasiones y una liberación del espíritu de todas las representaciones como condición para el retorno del hombre al fondo originario del que se había alejado. El “vaciarse” es condición para la unión, y cualquier idea o imagen lo impiden. Corresponde a la persona purificarse mediante la ascesis. La purificación produce una subida a niveles  cada vez más sutiles. El fin es una limpieza total del espíritu de todas las imágenes.
¡Descálzate! Evagrio reivindica con esta expresión una imagen del hombre totalmente distinta. Abandona el viejo esquema que dice que el espíritu está en el cerebro, en la inteligencia y en el sistema nervioso. Ese fondo originario, nuestra verdadera naturaleza, es una conciencia que no está encerrada en el cuerpo. Es tan amplia como el cosmos. Ese fondo originario no tiene nada que ver con nuestra conciencia racional. Es la potencia pura, el vacío cuántico, que se expresa en todo tipo de formas de naturaleza material, psíquica e intelectual. “Yo soy el que soy”. En ese “Yo soy” se encierra todo. Nada existe fuera. Yo soy una varilla totalmente individual de ese “abanico” de la realidad.
¡Descálzate! Somos una pieza de ajedrez totalmente individual en la que juega el fondo originario. Pero tenemos que tener en cuenta que somos los jugados, que existe algo mucho más amplio que juega en esa figura. El jugador y la figura con la que juega son uno. Dios mismo juega como esta figura que soy yo.
¡Descálzate! Tú eres una nota individual en esa “sinfonía de Dios” y tienes que sonar como esa “música de Dios”. La nota se apaga; sin embargo, la música que somos nosotros, la sinfonía, sigue sonando más allá de nuestra muerte. Somos los instrumentos de un gran músico. Somos vida divina que hace esta experiencia humana. Somos vida divina que se ha encarnado, que se ha hecho persona humana, que se ha encerrado en esa forma. Como en Jesús, este principio divino se ha hecho persona humana en cada uno de nosotros.
Descálzate y camina desnudo ante la zarza ardiente de la vaciedad. El universo no es más que un “campo de conciencia que llamamos Dios”, que continuamente se está materializando. Él se crea como nuestra forma humana y como el universo; quiere ser hombre en esta forma. Esta es la única razón por la que estoy aquí. Somos un paso de baile insustituible de ese bailarín que es Dios, único, singular, absolutamente importante. Somos los bailados. Dios se baila a sí mismo en ese paso de baile que soy yo.
¡Descálzate! ¡Compréndete de un modo totalmente distinto! Tu vida es un rito en el que Dios, esa realidad primigenia, se celebra a sí mismo.
¡Descálzate! No tengas a Dios por un objeto de culto. Él no quiere ser adorado en este monte o en el otro, sino que quiere ser conocido y vivido. Él es un proceso que llega a la perfección en nosotros y a través de nosotros. Nosotros, tal como somos, somos la culminación de lo divino que se manifiesta en el árbol como árbol, en el animal como animal, en el hombre como hombre. Nosotros somos “hombres-Dios”. ¡Solo quien ve arder la zarza, solo quien aprende a mirar por detrás de la estructura de su yo, se ha descalzado! La religión del mañana o nos conduce al nivel místico o no podremos saber cuál es el significado de nuestra vida. El hombre de mañana sobrepasará la barrera racional. Y cuando despierte, despertará al amor. Este conocimiento primigenio nos dice a los hombres que solamente en ese fondo primigenio encontramos sentido y significado para nuestra vida. Ante Dios no hay ningún más tarde sino solamente un ahora intemporal.
¡Descálzate! ¡Sé plenamente humano! Lo que el hombre llama “persona” es una persona falsa. Esta persona se vive a sí misma como una escisión de esa realidad primigenia. Utilizamos un lenguaje engañoso porque decimos “yo he nacido”, cuando en realidad deberíamos decir: ELLO ha nacido en mí. Nacer solo nace ese fondo originario. “Solo el Señor nace”, dice Bhagavad Gita.
A nosotros nos gusta considerar nuestro yo como algo independiente, como un núcleo, lo que somos en lo más íntimo. Al mismo tiempo nos vamos dando cuenta de que no disponemos de una situación del yo duradera.
El filósofo Thomas Metzinger desconfía del yo. Tiene razón al decir que estamos encerrados en el “túnel del yo”. El yo vivido conscientemente es un producto de nuestro cerebro; lo que nosotros consideramos verdadero no es nada más que un yo virtual en una realidad virtual. Debemos salir del “túnel del yo” para experimentar quiénes somos en realidad. Nuestra verdadera identidad está detrás. ¿Qué permanece cuando ya no domina nuestro yo? Lo que nos queda es lo que verdaderamente somos. Queda el fondo originario. ¡Descálzate! Deja fuera tus representaciones de un Dios; entonces experimentarás el “Yo soy”, que está más allá de todas las palabras e imágenes.


Contemplación, un camino espiritual, p. 37-43






sábado, 21 de septiembre de 2019

Cuento 18: El explorador




EL EXPLORADOR

El explorador había regresado junto a los suyos,
que estaban ansiosos por saberlo todo acerca del Amazonas.

Pero ¿cómo podía él expresar con palabras la sensación
que había inundado su corazón cuando contempló
aquellas flores de sobrecogedora belleza
y escuchó los sonidos nocturnos de la selva?
¿Cómo comunicar lo que sintió en su corazón
cuando se dio cuenta del peligro de las fieras
o cuando conducía su canoa por las inciertas aguas del río?

Y les dijo: «Id y descubridlo vosotros mismos.
Nada puede sustituir al riesgo y a la experiencia personales».
Pero, para orientarles, les hizo un mapa del Amazonas.

Ellos tomaron el mapa y lo colocaron en el Ayuntamiento.
E hicieron copias de él para cada uno.
Y todo el que tenía una copia se consideraba
un experto en el Amazonas,
pues ¿no conocía acaso cada vuelta y cada recodo del río,
y cuán ancho y profundo era,
y dónde había rápidos y dónde se hallaban las cascadas?

El explorador se lamentó toda su vida
de haber hecho aquel mapa.
Habría sido preferible no haberlo hecho.

Cuentan que Buda se negaba resueltamente a hablar de Dios.

Probablemente sabía los peligros de hacer mapas para expertos en potencia.




sábado, 14 de septiembre de 2019

Ejercicio 15. Escuchando el silencio de la naturaleza

Ejercicio 15
Escuchar el silencio de la naturaleza




Seguramente ya te has dado cuenta de la dificultad que supone tener la mente tranquila durante la meditación. El silencio de la naturaleza nos es una buena ayuda para transcender nuestra mente y conectar con nuestro propio silencio interior.

Si en algunos de los ejercicios anteriores se recomendaba identificarte con los diferentes aspectos de la naturaleza, en éste se trataría básicamente de identificarte con su silencio:

En medio de la naturaleza o cerca de algún ser vivo, vegetal o animal, permanece tranquilo contemplándolo, no tanto observando los detalles como percibiéndolo como una totalidad, para facilitarte más una cierta identificación sentida (como desde el corazón) que una observación exterior, fácilmente dual y analítica (más mental).

En este estado contemplativo del objeto de la naturaleza escogido (o de la naturaleza en global, si te encuentras inmerso), pon atención especialmente en el silencio: escúchalo… Toma consciencia de cómo la naturaleza vive y despliega todas sus funciones en el puro presente, en perfecta armonía y en perfecto silencio.

Constata cómo este silencio no lo puedes pensar sino que, para percibirlo, lo has de vivir: vívelo, pues, simplemente…

Como si el silencio de la naturaleza tuviera fuerza propia y quisiera invadirte también a ti, serenando tu mente y llenándote de su paz… Y tú, simplemente… confiadamente… le dejas hacer… SILENCI…




RECUERDA: periódicamente, voy presentando nuevos ejercicios en la Página Principal del blog. Paralelamente, y para tenerlos disponibles juntos, los voy dejando en la página DESPIERTO Y ATENTO.






sábado, 7 de septiembre de 2019

Stop 19













Estamos tan esclavizados por las presiones sociales
que la mitad de nuestro tiempo,
de nuestros bienes y talentos,
se malgastan en exhibirnos y demostrar a los demás
que somos grandes y magníficos.

                                                                                                                                                                                                  Mahatma Gandhi

sábado, 31 de agosto de 2019

John Main: Crecer en la presencia

Crecer en la presencia



Se ha hecho todo tipo de afirmaciones extravagantes sobre la meditación: que quizá te ayudará a llevarte mejor con tu jefe, o que aumentará tu eficacia y productividad o reducirá tu estrés, haciendo de ti una persona más exitosa en general.

Nos cuesta imaginar que hay algo que merece la pena hacer por sí mismo, sin otra recompensa. La meditación es tan importante para nosotros justamente porque nos ayuda a descubrir esto y a tomarnos la vida como un proceso de crecimiento integral. Llevar una existencia llena de sentido implica conocer que nuestra vida constituye un proceso de maduración constante y cada vez más profundo.

La meditación es importante porque te permite dar el primer paso de todo crecimiento, a saber: echar raíces. Avanzamos en nuestro crecimiento personal al enraizarnos en nuestro centro más profundo e íntimo. La meditación, gracias a su carácter eminentemente práctico, nos lleva cada día a cuidar la vida de nuestro espíritu, a retornar a lo radical de nuestro centro.

Acostumbrarnos a sentarnos bien, quietos y erguidos, es muy útil para enraizarnos en la realidad. Es el primer paso que nos aleja de preocuparnos solo por nosotros mismos y, a la vez, nos encontramos en esa realidad mayor de la cual formamos parte.

Deja que el mantra resuene en tu corazón y en tu mente, enraizándote con suavidad en el centro. Despreocúpate por completo de tus pensamientos marginales y de la actividad de tu imaginación. No intentes reprimirlos o eliminarlos. Deja que el mantra, que resuena sin cesar, te vaya guiando hacia honduras que transcienden las palabras, los pensamientos y las imágenes. La meditación puede enseñarnos sencillamente a ser, ser uno, pleno y atento en la presencia del ser de Dios. De esto trata la meditación, de ponerse en presencia de Aquel que es. Y lo que descubrirás por i mismo es que basta con estar sin más en su presencia. Es decir, cuando eres plenamente la persona que Dios quiso que fueras cuando te creó.

Es preciso meditar todos los días. Se trata de adquirir una disciplina orientada no a lograr un beneficio personal, sino sencillamente a ser. Ser esa persona que Dios te llamó a ser cuando te creó consiste en estar enraizado en tu centro espiritual más profundo.

La fuerza de la meditación radica en que intentamos estar completamente en este momento presente, sin pensar en el pasado, sin lamentarlo y llorar por él, y sin analizarlo, y tampoco planeando el futuro. Dios es. Dios es amor. Dios es ahora. La meditación no es más que ese flujo de autotranscendencia que se despliega como una realidad única –la persona que somos- en el presente eterno de Dios. En la meditación simplemente estamos lo más abiertos que podemos al amor de este momento presente.

La meditación es el camino hacia la unidad, la armonía total entre cuerpo y espíritu. Es la vía que nos introduce en el misterio infinito del amor de Dios a medida que crecemos en la armonía plena, reverberante, entre nuestro espíritu y su Espíritu.

Recuerda el camino: siéntate quieto, con la espalda erguida. Luego, en silencio, en lo profundo del corazón, di la palabra. Dila desde el principio hasta el final. Cuando empieces, descubrirás que tus pensamientos van y vienen. No te lamentes ni te desanimes; esto te enseñará a ser humilde. Pero en cuanto te percates de que te has alejado de la palabra, vuelve a ella. Retómala una y otra vez. Sé fiel, sé paciente y busca un tiempo. Acepta el reto de meditar durante media hora. –esto sería lo ideal-, o al menos durante veinte minutos, cada mañana y cada tarde la vida.

Este camino te conducirá más allá de ti mismo, más allá de tus límites, hasta el amor ilimitado de Dios.

 Una palabra hecha camino, p. 29 ss.
Selección y subrayados: Daniel







sábado, 24 de agosto de 2019

Cuento 17: La fórmula





LA FÓRMULA

El místico regresó del desierto.
«Cuéntanos», le dijeron con avidez,
«¿cómo es Dios?».

Pero ¿cómo podría él expresar con palabras
lo que había experimentado
en lo más profundo de su corazón?
¿Acaso se puede expresar la Verdad con palabras?

Al fin les confió una fórmula -inexacta, eso sí, e insuficiente-,
en la esperanza de que alguno de ellos pudiera, a través de ella, sentir la tentación de experimentar
por sí mismo lo que él había experimentado.

Ellos aprendieron la fórmula y la convirtieron
en un texto sagrado.
Y se la impusieron a todos como si se tratara de un dogma.
Incluso se tomaron el esfuerzo de difundirla en países extranjeros. Y algunos llegaron a dar su vida por ella.

Y el místico quedó triste.

Tal vez habría sido mejor que no hubiera dicho nada.




sábado, 17 de agosto de 2019

Ejercicio 14: Meditando con música

Ejercicio 14
Meditando con música




La música –como, por otra parte, toda expresión artística: pintura, poesía, danza, teatro, cine, etc.- nos hace participar del nivel de consciencia de la persona que la compuso, como si la música brotara de la consciencia profunda del autor, con verdadera inspiración, el hecho de escucharla con una actitud abierta y receptiva nos introduce en la misma atmósfera profunda de donde salió, y nos es una valiosa ayuda para conectar nuestro propio fondo.

Hay músicas más vitales –como salidas del plexo solar- que estimulan nuestra propia vitalidad; y otras más afectivas o “románticas” –salidas del centro o chacra del pecho- que mueven nuestra afectividad. Encontramos otras más frías y “cerebrales”, que generan un puro placer estético de tipo más intelectual. Y en la misma línea, encontramos músicas que han brotado realmente de la dimensión espiritual, y que ayudan a abrir nuestra consciencia a este nivel.

¿En qué consiste, pues, el ejercicio de hoy?

Pues sencillamente en elegir bien la música que queremos poner y hacerla sonar a un volumen suave…

Hacemos el inicio de la meditación como ya estamos acostumbrados: respiraciones, toma de consciencia corporal, etc.

Y abrimos a continuación, no sólo nuestros oídos sino todas las células de nuestro cuerpo a la música ambiental, como si nos hubiera de entrar por ósmosis, de manera que nos convirtamos en la música misma. Si la música había brotado de la Fuente, fácilmente nos introducirá en la Fuente, en el Silencio que hay detrás de todo sonido. Si has practicado con el OM todavía te resultará más fácil este ejercicio.

Si parecen pensamientos, sensaciones o imágenes que distraen tu atención serena, con toda tranquilidad –cuando te percates- los dejas ir, para volver a hacerte con la música.


Constatarás que la música y el Silencio no son incompatibles, sino las dos caras de la misma Realidad: “No Dios o la música, ni Dios y la música, sino Dios-música”.




RECUERDA: periódicamente, voy presentando nuevos ejercicios en la Página Principal del blog. Paralelamente, y para tenerlos disponibles juntos, los voy dejando en la página DESPIERTO Y ATENTO.